Qué vas a montar

Tu vault de Obsidian sincronizado en tiempo real entre todos tus dispositivos — en mi caso Fedora, macOS e iPhone — sin pasar por iCloud, Google Drive ni ningún servicio de terceros. Syncthing sincroniza directamente entre dispositivos (peer-to-peer), usando tu servidor en el homelab como nodo siempre disponible para que la sincronización funcione aunque no tengas dos dispositivos encendidos a la vez.

Requisitos previos:


Paso 1 — Instalar Syncthing en el LXC (nodo central)

Crea un LXC dedicado, ligero, con IP fija. Instala Syncthing:

curl -s https://syncthing.net/release-key.txt | apt-key add -
echo "deb https://apt.syncthing.net/ syncthing stable" > /etc/apt/sources.list.d/syncthing.list
apt update
apt install -y syncthing

Por defecto Syncthing solo escucha en localhost, así que para acceder desde fuera del propio LXC hay que decirle que escuche en todas las interfaces:

syncthing --gui-address=0.0.0.0:8384

Para que arranque como servicio persistente en vez de tener que lanzarlo a mano:

systemctl enable syncthing@root.service
systemctl start syncthing@root.service

(sustituye root por el usuario bajo el que quieras correrlo)

Paso 2 — Acceder a la interfaz web

Entra a http://<ip-del-lxc>:8384 desde tu navegador. La primera vez te va a pedir configurar usuario y contraseña para el panel — hazlo, porque por defecto queda abierto sin autenticación.

Paso 3 — Instalar Syncthing en cada dispositivo

Cada instalación de Syncthing tiene su propia interfaz local (normalmente en localhost:8384 en cada dispositivo) donde puedes ver su ID único.

Paso 4 — Emparejar los dispositivos

Cada instancia de Syncthing tiene un Device ID único, visible en su panel bajo Actions → Show ID. El emparejamiento es mutuo: tienes que añadir el ID del LXC en cada dispositivo, y el ID de cada dispositivo en el LXC.

En el panel del LXC: Add Remote Device → pega el Device ID del dispositivo → guarda. Ese dispositivo va a recibir una notificación pidiendo aceptar la conexión — acéptala desde su propio panel.

Repite esto entre el LXC y cada dispositivo (Fedora, macOS, iPhone). No hace falta emparejar los dispositivos entre sí directamente si todos están emparejados con el LXC — el LXC actúa como intermediario siempre disponible.

Paso 5 — Compartir la carpeta del vault

En el dispositivo donde ya tengas tu vault de Obsidian (por ejemplo, Fedora):

  1. Add Folder → selecciona la ruta local de tu vault
  2. Ponle un nombre identificable, por ejemplo Obsidian-Vault
  3. En la pestaña Sharing, marca el LXC y el resto de dispositivos con los que quieras compartirla

Cuando la compartas, cada dispositivo receptor (el LXC, macOS, iPhone) va a recibir una petición para aceptar esa carpeta compartida — acéptala y elige dónde quieres que se guarde localmente en cada uno.

Paso 6 — Verificar la sincronización

Escribe algo en una nota desde un dispositivo y comprueba que aparece en los demás en segundos. El panel de Syncthing muestra el estado de sincronización de cada carpeta en tiempo real — “Up to Date” es lo que quieres ver en todos los nodos.

Sobre el LXC como nodo siempre disponible

La razón de tener Syncthing corriendo en el homelab en vez de sincronizar solo entre tus dispositivos directamente es la disponibilidad: si Fedora está apagado y quieres que un cambio hecho en el iPhone llegue al Mac, sin un nodo intermedio siempre encendido tendrías que esperar a que dos dispositivos coincidan encendidos a la vez. Con el LXC de por medio, cada dispositivo sincroniza contra él en cuanto se conecta, y el LXC hace de “relay” permanente entre todos.

Ignorar archivos que no quieres sincronizar

Si tu vault tiene una carpeta de adjuntos pesados o algo que no quieres replicar en el iPhone (por espacio), puedes excluir patrones específicos en Edit Folder → Ignore Patterns de esa carpeta compartida en cada dispositivo, usando sintaxis tipo .gitignore:

(?d)Adjuntos-pesados/
*.pdf

Checklist final

Siguientes pasos

Con las notas sincronizadas, el resto del flujo de contenido pasa por convertir ese markdown de Obsidian al formato del blog — algo que todavía tengo pendiente de automatizar del todo.